• Los Estados Unidos de Europa, reinventados

    El ex-President de la Generalitat, que como buen político, en realidad, de tonto no tiene un pelo, publica hoy en El País un interesante artículo de opinión sobre la necesidad imperante de profundizar en Europa, de seguir construyendo una Unión que sea en verdad una Unión.

    Coincido con él en varios aspectos, por no decir que, de espíritu, en todos: en Europa faltan líderes, faltan personas con visión de conjunto para los cuales lo común, lo de todos los europeos, prime sobre lo de cada Estado. Y eso es fundamental. Hasta que la visión estatocéntrica de la UE no se cambie por una ciudadana (demonios, si al final va a ser la misma clase política la que gestione, eso no va a cambiar... no sé de qué tienen miedo...) la Unión seguirá siendo un Club de Mercaderes...

    En Europa falta iniciativa, perdida porque aquellos que gobiernan la Unión son los mismos que gobiernas los Estados miembros, y lógicamente, cuando las aguas de dentro están revueltas, la Unión importa poco, o nada. Esto no sucedería si la Comisión existente sirviese para algo, así como su presidente actual, o si el Parlamento Europeo tuviera auténtico protagonismo. Pero mientras el Órgano dirigente sea el Consejo Europeo, la cosa estará jodida cuando, en contexto, la cosa esté jodida.

    Jean-Monnet ya decía que el comienzo de la Unión debería ser económico, y su final, político. En la década de los 60, uno de los Padres de la Unión lo tenía bien claro. Por el camino, durante las décadas siguientes, se perdió poco a poco el rumbo, hasta llegar a la mal llamada Constitución y al Tratado de Lisboa, que viene con un bote de lubricante anal. El Comité para los Estados Unidos de Europa trabajó durante años a las órdenes de Monnet. Aunque no tengo la misma confianza en Felipe González, sí tengo, al menos, esperanza. Y es que, con sus luces y sombras, Felipe ha sido, desde mi punto de vista, el mejor político en toda la escena española desde 1939.

    Pero en algo sí estoy plenamente de acuerdo con Pasquall. Como muchos sabéis, actualmente disfruto de una plaza Erasmus en la Universidad de Bergen, en Noruega. Allí, uno es español porque es moreno y bajito (sobre todo si la comparación se hace con los noruegos), pero ante todo es europeo... es del Sur de Europa, y está en el Norte de Europa. Aunque Noruega no forme parte ni formal ni nominalmente de la UE, es Europa. Y allí eres y te sientes europeo.

    Y sí, Pasquall, muchos soñamos con una Unión de Estados europeos de verdad, no con un club mercantil donde hay muchas ventajas... pero no tantas para los ciudadanos.

    Leer el artículo de Pasqual Maragall...
    Los Estados Unidos de Europa, reinventados

    Pasqual Maragall i Mira
    EL PAÍS - Opinión - 20-12-2008


    Hace 25 años, en diciembre de 1983, el periódico francés Le Monde publicó una entrevista con el historiador Fernand Braudel sobre la identidad europea. Llevaba por título Il faut réinventer les Etats-Unis d'Europe. España aún tardaría tres años en ingresar en la Unión, entonces compuesta por diez Estados miembros: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido y Grecia. Yo llevaba un año de alcalde y miraba hacia Europa con las mismas esperanzas que Braudel evocaba. Mi amigo norteamericano residente en Brasil, Norman Gall, al frente hoy de la Fundación Braudel, y casado con una catalana, me sigue informando por Internet aún hoy de lo que por el mundo sucede. Gall, como el propio Braudel, es uno de los pocos humanistas globales que no hacen simplemente el ridículo, sino que, como decimos en catalán, hi toquen: que entienden de qué va la cosa.Braudel en 1983 explicaba la identidad europea desde la cultura europea, entendida como una y plural, como hecho compartido.

    Lo ejemplificaba diciendo que un francés situado en Italia, Rusia, Polonia o Alemania, no se siente extranjero; que las sensaciones experimentadas son reconocibles y con referentes histórico-culturales comunes. A diferencia de lo que le ocurriría en países como la India o China, donde te sientes desorientado, distinto de verdad.

    Cada país europeo representa una Europa particular, decía Braudel. En aquel momento describía la Unión como únicamente económica, y por tanto muy beneficiosa, fundamental, pero no aún la Europa unida que él, yo y sin duda mucha gente soñamos. La Europa unida y popular (del pueblo) necesitaba una base donde desarrollarse. Era preciso que sus gentes viviesen y circulasen libres por el continente. Para ello, concluía en su reflexión, para construir la Europa cultural y ciudadana, hacían falta varias cosas: una estructura política, un Gobierno Europeo, un Parlamento Europeo con mayores poderes y una defensa europea común. Ya entonces decía que un país europeo solo no podía hacer frente a los retos que se le presentaban. Hacía falta reinventar los Estados Unidos de Europa. ¿Qué ha pasado desde entonces, dónde estamos, hacia dónde vamos como Europa?

    La Unión Europea la formamos 27 Estados miembro y aún aspiran a entrar más países europeos. Tenemos un Parlamento Europeo e instituciones comunitarias que representan, res-pectivamente, a los ciudadanos y a los Estados miembro. Tenemos un Mercado Único y una Unión Económica y Monetaria, con la adopción en 2002 del euro como moneda única, realidad consolidada ya hoy. Tenemosmoneda, bandera y un himno, la parte coral de la Novena sinfonía, de Beethoven, cuya letra, de Schiller, tradujo mi abuelo Joan Maragall al catalán: Joia que ets dels cels guspira / engendrada dalt del cel. Tenemos la libre circulación. Tenemos incluso un Comité de las Regiones, que me honré en presidir durante dos años y vicepresidir otros dos.

    ¿Qué más hace falta para ser realmente los Estados Unidos de Europa? Quizás una selección nacional europea de fútbol, que podría ganar incluso a Brasil (sobre todo si nos dejaran poner a Messi en el equipo, aunque con Henry y algún otro de sus compañeros tendríamos bastante). Hemos intentado establecer una Constitución, pero las dificultades propias de ser tantos y tan distintos a la hora de ponernos de acuerdo la han frustrado, llevándonos al Tratado de Lisboa. A pesar del no irlandés, de momento. Son grandes y notables éxitos comunes. Pero seguimos lejos de los Estados Unidos de Europa que Braudel defendía 25 años atrás.

    Hace un año un mandato del Consejo Europeo, encargó un informe sobre el rumbo y los objetivos de la Unión de cara al horizonte de los años 2020 a 2030 a un Consejo de Sabios o grupo de reflexión sobre el futuro, formado por personalidades de reconocido prestigio político y académico y presidido por Felipe González. El informe debe estar listo en junio de 2010 (aunque Felipe ya ha anunciado que intentará que sea antes), pero el mandato citado especifica que el grupo no deberá abordar cuestiones institucionales, sino trabajar en el marco que establece el nuevo Tratado de Lisboa. 2010, 2020, 2030... Europa es compleja y por ello lenta. El mundo no va al mismo ritmo. El mundo va rápido, los ritmos económicos exigen respuestas inmediatas. Los conflictos internacionales y sus víctimas no pueden esperar más.

    Como subrayaba Lluís Bassets hace unos días, cada Gobierno se ha vuelto hacia su Estado. La Alemania de Merkel parece paralizada a nivel europeo por sus problemas internos. Si el país del himno no está por la labor, ya me dirán.

    Quizás haya también un problema de liderazgo, en el mundo y en Europa. Sanguinetti publicaba, también en este periódico, un artículo en ese sentido. Falta un liderazgo al servicio de una idea, la idea de la Europa Común, donde los ciudadanos, recuperando a Braudel, seamos libres e iguales, cada cuál con su acento y sus manifestaciones culturales, hermanas y distintas.

    Hacia esta dirección remaba el plan de Bolonia para conseguir un espacio europeo de educación superior único y homologable, con universitarios y después profesionales europeos de verdad, circulando y ejerciendo libremente por toda Europa.

    Animo a nuestros líderes y pensadores a que aceleren el ritmo de la construcción europea. A Felipe y su grupo de reflexión a que no espere a 2010, a que levante la bandera europea bien alta y proponga medidas de presente. La crisis puede ser una muy buena oportunidad.

    Recientemente me he adherido, junto al mismo Felipe González, Prodi, Santer y otros destacados líderes europeos, a una declaración promovida por una asociación de la que formo parte, Nôtre Europe, fundada por mi maestro europeo, Jacques Delors.

    Se titula Face à la crise, un besoin d'Europe. En ella se apela a la necesidad de más Europa para afrontar la crisis económica. Al final de la declaración proponemos que para las próximas elecciones al Parlamento Europeo (junio de 2009) cada familia política europea presente un candidato a presidente de la Comisión Europea, y que estos candidatos debatan entre sí, ofreciendo directamente a los ciudadanos europeos la oportunidad de conocer sus visiones e ideas y dando mucha más visibilidad y proximidad a los que nos representan en Europa. Sería un paso más. Decisivo.

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  • 5 comentarios:

    xenophon dijo...

    Buen articulo!! pero creo que te dejas en el tintero a Aznar como buen politico español. Cierto es que ha estancado, pero quien abanderara el nuevo impulso? que paises estaran por la labor? a quien les puede convenir?

    Un saludo!!

    Heferstion dijo...

    Me alegra que hayas entrado y te hayas animado a leer alguna cosilla. Sinceramente, me parece un muy gesto de tu parte.

    Personalmente siempre he pensado que Francia y Alemania deben ser fuerza motriz de cualquier iniciativa seria. Y también que la ampliación a 12 Estados entre 2005 y 2007 fue precipitada, pues la UE estaba en una encrucijada de la que, si difícilmente podría haber salido con 15 miembros, no digamos con 27.

    Otro tema es que sea relevante o interesante para la clase política estatal, de cada uno de los miembros. Sarkozy, curiosamente, tiene la boca llena de Europa, y aunque sean o no efectivas, sus iniciativas están ahí. Pero falta liderazgo, del real. No me cabe duda.

    Un saludo.

    xenophon dijo...

    Jejeje, aunque no sea politologo, me gusta la politica, al fin y al cabo, designa nuestras vidas mucho mas de lo que nos pensamos.

    Bueno, la ampliacion de la Union Europea a mi parecer a atendido mas a motivos economicos. Como bien dices, es muy dificil avanzar en un proyecto en el cual hay demasiado integrantes, a cada uno nuevo, una voz discordante. Creo que para llegar a avanzar en la union politica, debe de mostrarse los beneficios que otorgarian dicha union. La palabra union queda bonita, pero los paises no avanzaran a algun lado si no ven mejoras. Por ahora y en estado actual, estan bien, que les puede empujar hacia adelante?

    Bueno, Sarkozy es el presidente de una de las cabezas de Europa, pero le falta Alemania y U.K. para empezar. Palabrerio hay mucho, pero empeño? yo considero al frances una persona muy ambiciosa, y creo que puede ser la chispa que lo comience, pero hace falta bastante mas.

    De todas maneras, a la gente le asusta la unidad politica, en los referendums de la "constitucion" se vio cierto rechazo de la poblacion, analicemos el porque.

    Un saludo!!

    xenophon dijo...

    Ah!! me ha llamado la atención una cosa, es una tontería, una curiosidad, sabes que llevas la misma barba que los espartanos? no como los de la peli, que esta mal recreada, sino como los autenticos.

    Jejeje, lo siento, pero uno ya solo ve historia por todos los lados!!

    Heferstion dijo...

    Estoy de acuerdo contigo en que la ampliación de la UE ha sido por motivos económicos: más mercado, y más y "mejor" economía de mercado. De eso no cabe duda.

    Desgraciadamente, la UE es un proyecto que crece, desde su génesis, en los momentos de crisis, en las encrucijadas. Por eso este momento puede ser clave, o ser recordado como otro de los muchos no aprovechados.

    Creo que estamos de acuerdo en algo: la UE necesita líderes europeos.

    No obstante, vengo siguiendo desde hace un par de años los datos estadísticos del eurobarómetro. Una de las preguntas interroga a los europeos en cuanto a si prefieren mayor unidad política, una UE con más peso político. Aunque, claro, varía entre países (en el RU la mayoría dice que no) la media europea dice "sí" por un estrecho margen.

    Siempre he pensado que las cosas hubieran sido diferentes si la mal llamada Constitución hubiese sido redactada, no por un Consejo de Sabios ocultos del y al debate público, sino por el Parlamento Europeo, tras unas elecciones constituyentes.

    Y no, de lo de la barba no tenía ni idea ;)

    Muchas gracias por pasarte por aquí y por tus comentarios-

    Un saludo.